viernes, 3 de mayo de 2019

La reforma universitaria iberoamericana. Consideraciones en torno a sus ascendientes doctrinales

RIPANI, JORGE A., "La Reforma universitaria iberoamericana. Consideraciones en torno a sus ascendientes doctrinales", Centenario de la Reforma Universitaria. 1918 - 2018. Anuario del Centro de Estudios de Historia Constitucional Argentina "Dr. Sergio Díaz de Brito" de la Facultad de Derecho de la UNR, 2018, p. 21 a 36, https://rephip.unr.edu.ar/xmlui/handle/2133/14180.

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LA REFORMA UNIVERSITARIA IBEROAMERICANA
CONSIDERACIONES EN TORNO A SUS ASCENDIENTES DOCTRINALES

Jorge Alberto Ripani*

PRESENTACIÓN DEL TEMA
            Dentro de las posibilidades materiales de un artículo de las características intrínsecas de esta publicación, el presente atraviesa brevísimamente dos aspectos probablemente medulares a los fines de reconocer y valorar la naturaleza intelectual del ideario de la Reforma universitaria iniciada en Córdoba en 1918. Ellos son la trama sobre el espacio geopolítico desde y al que se encuentra concernida y el marco doctrinal epocal que la constituye.
            A esos fines sintetizamos dentro de lo máximo viable la ensambladura continental de la Reforma y los axiomas de las corrientes de pensamiento que producen un trastrocamiento del orden de ideas anquilosadas en la Generación del ´80 y que mayor relación guardan con el movimiento estudiantil: el liberalismo político que emerge dentro del propio positivismo, las ideas fundacionales de la UCR, la Generación del ´900 y el aprismo.
            A modo de conclusión finalizamos ensayando respuestas a aquellos dos aspectos, buscando el profundo sentido histórico que nos permita comprender la magnitud del horizonte filosófico y geopolítico de la cuestión.

NATURALEZA CONTINENTAL DE LA REFORMA UNIVERSITARIA
            Marca Marcelo Gullo que para fines de la década de 1910 el reformismo universitario “Se había extendido por toda la América Latina generando, como nunca lo volvería a hacer después, la idea de que todas las naciones hispanoamericanas no conformaban, sino, una sola nación, dividida artificialmente y que aquella nación debía reunificarse. Este verdadero ideal era el que movía a la juventud de toda la América Latina a la acción política común[1]. En el mismo sentido Raúl Arlotti expresa que “la Reforma de Córdoba se inscribe dentro de una larga tradición intelectual y política que se remonta a la propuesta de Bolívar (…) el autor del Manifiesto, Deodoro Roca, en 1915 defiende su tesis doctoral puesta bajo el título: “Monroe – Drago y el ABC” (…) en la cual se muestra claramente a favor del americanismo bolivariano frente al panamericanismo propuesto por los Estados Unidos[2].
            Tan es así que el “Manifiesto Liminar” de los estudiantes argentinos de Córdoba de 1918 ostenta: “La redención espiritual de las juventudes americanas es nuestra única recompensa, pues sabemos que nuestras verdades lo son —y dolorosas— de todo el continente.
            (…) La Federación Universitaria de Córdoba cree que debe hacer conocer al país y América las circunstancia de orden moral y jurídico.
            (…) se contempla el nacimiento de una verdadera revolución que ha de agrupar bien pronto bajo su bandera a todos los hombres libres del continente.
            (…) Recojamos la lección, compañero de toda América.
            (…) La juventud universitaria de Córdoba, por intermedio de su Federación, saluda a los compañeros de la América toda y les incita a colaborar en la obra de libertad que inicia”[3].
            A tal efecto es esencial destacar que en el aspecto geográfico, la reforma no tiene lugar sólo en Argentina sino también en el resto del continente. Dice Juan Carlos Portantiero que “El "destino americano" que los estudiantes argentinos habían intuido para la reforma universitaria se expresó en poco tiempo como una violenta onda que sacudió primero a Perú, luego a Chile, más tarde a Cuba, Colombia, Guatemala, Uruguay. Una segunda oleada, posterior a 1930, abarcará al Brasil, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela y México[4].
            Sólo por dar un ejemplo en Chile lanzan la revista Claridad. Una publicación que pretende “aunar la labor de intelectuales y obreros. Los unos darán la semilla, los otros sembraran y cultivarán; de todos será la cosecha[5]. En ella colaboran las principales figuras de esa generación estudiantil entre quienes destacan el entonces estudiante y futuro Premio Nobel de Literatura Pablo Neruda y la escritora Gabriela Mistral. El presidente Carlos Ibáñez del Campo (1927-1931), propulsor del ABC, en primera instancia recepta teóricamente -a través de decretos- la autonomía institucional y financiera a la Universidad de Chile (1927) pero esas normas no consiguen correlato en la realidad efectiva.
           
INFLUENCIA DOCTRINAL
            El Manifiesto de Córdoba contiene axiomas variopintos que en ocasiones, pueden provocar galimatías. Es por ello que hacemos una remembranza del marco doctrinal epocal que asciende en la construcción de su ideario.
            El escenario intelectual previo y dominante entre las elites dirigenciales latinoamericanas es el POSITIVISMO DE LA GENERACIÓN DEL `80. A tal efecto es menester recordar que luego de la derrota de los dos últimos intentos de construcción de poder nacional industrial a través del proteccionismo económico (el primero conducido por Juan Manuel de Rosas en Argentina y el segundo por Francisco Solano López en Paraguay) se consolida el modelo de la Generación del ´80. En materia económica implica libre comercio. Consecuentemente luego de la Guerra Grande, Bartolomé Mitre reconoce que en la misma “ha triunfado no sólo la República Argentina sino también los grandes principios del libre cambio (…) Cuando nuestros guerreros vuelvan de su campaña, podrá el comercio ver inscripto en sus banderas victoriosas los grandes principios que los apóstoles del libre cambio han proclamado[6]. Esto involucra para los países la inserción en el mundo como productores de materia prima (“granero del mundo”) y receptores de manufactura. En lo cultural, el rechazo al tradicionalismo e historicismo indo-hispano-americano encarnado centralmente en las figuras icónicas del indio, el español, el portugués, el gaucho, el criollo, el sacerdote y el mestizo; es decir, una visión eurocéntrica del mundo. Del mismo modo que Latinoamérica importa materia prima, lo hace con el pensamiento y la cultura. La trama escritural permite reconocer que en última instancia, el poseedor de los valores que se consideran virtuosos en lo filosófico no es la mayoría del pueblo sino una elite en general portuaria que se nutre de los libros que llegan con los barcos europeos. En lo político, el nacionalismo “de campanario” o de “patria chica” que entiende que los fragmentos de la América hispánica son naturalmente constituidos y no fruto de una debilidad geopolítica. Consiguientemente aparecen en la segunda mitad del siglo XX innumerables conflictos bélicos limítrofes que reducen la población gaucha, negra e india y dividen artificialmente provincias que hasta hace poco se consideran un sólo pueblo.
            Esta ideología gobierna en la Argentina unos 60 años y se instala también en el resto de Hispanoamérica. Sus devotos son liberales en materia económica, cultural y educacional pero conservadores en política ya que se mantienen en el poder a través del fraude electoral. En Argentina Julio Argentino Roca plantea “paz y administración” y en Brasil “orden y progreso”.
            El tiempo ideológico parece estar consolidado. Sin embargo hacia fines del siglo XX se van terminando las guerras limítrofes. Aparece el intento de panamericanismo fomentado por EEUU, una nueva potencia mundial que en el futuro desplaza al Reino Unido. E Iberoamérica asiste a los aprestos de la Primera Guerra Mundial. En ese momento desde el campo del pensamiento se comienzan a promover una de una serie de corrientes alternativas al positivismo entre las que se produce una virtual confluencia tácita vinculada con este adversario en común. Estamos hablando del liberalismo político que surge dentro del positivismo, el comunismo, el anarquismo, el krausismo, las enraizadas ideas federales reescritas en la UCR fundacional y la Generación del ´900. En ese sentido se produce un quiebre de saberes respecto al orden epistemológico de la oligarquía que abre paso a una nueva trama que en el plano cultural y teórico político se nutre del verdadero acaecer del pueblo. Cada corriente lo hace desde alguna arista. Ut infra brindamos algunas líneas mínimas sobre las que consideramos de mayor impacto en el movimiento universitario iberoamericano.
            En un primer momento dentro de las filas la propia Generación del ´80 irrumpe un LIBERALISMO POLÍTICO que problematiza con el régimen, sobre la democracia. En el interior de la elite dirigencial asoman paulatinamente hombres que son liberales en todos los aspectos y se proponen coherentemente plasmar su ideología en la política. Dado que el liberalismo político presupone democracia formal, aspiran a abandonar el fraude electoral.
            Este pensar se encuentra encarnado centralmente en la figura del presidente Roque Sáenz Peña, quien  en octubre de 1889, junto a Manuel Quintana, representó a la Argentina en el Congreso Panamericano en Washington en el que defendió el principio de no intervención de las potencias extranjeras en los asuntos internos de los estados latinoamericanos y combatió el proyecto estadounidense de crear una unión aduanera y una moneda única para toda América. En esa ocasión, Sáenz Peña contrapuso a la tristemente célebre doctrina Monroe, que proponía “América para los americanos”, la frase “América para la humanidad””[7]. Asimismo participa en la Guerra del Pacífico dentro del ejército peruano. No tanto desde un lugar de continentalismo sino inscripto en el nacionalismo “de campanario” que ve en Chile una hipótesis de conflicto. Aquí es preciso tener presente que Argentina aprovecha que el país trasandino se encuentra en guerra para incorporar a la Patagonia y que luego Chile protesta por ello durante años. De todas formas el talente de Sáenz Peña es reconocido por su aproximación a Bolivia y Perú a contramano de la oligarquía argentina que inmersa en la teoría de la selección natural en auge en Europa, todavía sigue hablando en términos de “casta de chocolates”, “andrajos” y “chichería[8] como en 1816, cuando Belgrano propone una monarquía incaica con capital en Cuzco.
            Sin embargo la intervención medular de Sáenz Peña para cambiar la historia consiste la promulgación de la ley de voto masculino, secreto y obligatorio que lleva su nombre. Con ella se pasa del fraude electoral a una democracia formal y posibilita el arribo al Poder Ejecutivo de la mayoría del pueblo argentino desentrañada indudablemente por la UCR. La novedad en lo filosófico se encuentra concentrada en su mensaje de presentación del proyecto: “He dicho a mi país todo mi pensamiento, mis convicciones y mis esperanzas. Quiera mi país escuchar la palabra y el consejo de su primer mandatario, quiera el pueblo votar”[9].
            En otro orden de ideas a partir de la Revolución del Parque de 1890 se comienza a vislumbrar una nueva oposición a la oligarquía que en su arista formal se constituye como Unión Cívica Radical (1891) y en su fondo edifica un ideario a través de la palabra de sus dirigentes. A tal efecto la doctrina de la UCR FUNDACIONAL, encuentra sus huellas en los discursos, cartas, vida y obra de sus dos hombres esenciales: Leandro Além e Hipólito Yrigoyen. Tío y sobrino.
            En una primera instancia el conductor político e intelectual es Além. Es veterano de la Guerra del Paraguay e hijo de un integrante del Partido Federal. En tal sentido su padre Leandro Alen, un pulpero de las orillas de Buenos Aires, primero es miliciano de Manuel Dorrego, luego mazorquero rosista y finalmente colgado en una plaza tras la batalla de Caseros, uno de los sucesos decisivos de la historia nacional. Ese momento marca la conciencia de Leandro Além para siempre. Vivencia el revanchismo unitario y las urgencias económicas de su madre. Empiezan a denostarlo con los sobrenombres "el hijo del ahorcado" o "el hijo del mazorquero". Para eludir la discriminación toma la angustiosa decisión de modificar la “n” final de su apellido originario por una “m”.
            Décadas más tarde las familias federales diezmadas por la guerra civil argentina y las campañas de “pacificación”, encuentran la orientación perdida en su persona. Al materialismo positivista Além opone la espiritualidad de los humildes. Escribe: "El desaliento, el quebranto, la inmoralidad, no surgen de los bajos fondos sociales. Vienen de las alturas. Hoy se sacrifica todo, el honor, la palabra, la fe jurada ante los hijos y la patria, para descender luego a los goces materiales, por gustar con fruición de sibaritas los placeres de la sensualidad[10].
            Ahora bien, para desalojar a la Generación del ´80 de la conducción estratégica de la nación, la UCR entiende que debe terminar con el fraude electoral. Entonces hasta este momento, plantea la democracia formal como búsqueda de solución al conflicto en el plano meramente electoral. Esto significa la sanción de una ley de voto secreto, universal y obligatorio. A ese fin la UCR realiza tres revoluciones armadas y delinea la “abstención electoral revolucionaria” como itinerario. 
            Continuando con esta alternativa filosófica en un segundo instante el conductor es Hipólito Yrigoyen. Las diferencias entre tío y sobrino no son estratégicas sino tácticas. En el fondo están de acuerdo. Una vez lograda la democracia previo contacto entre Roque Sáenz Peña e Yrigoyen, la UCR se convierte en el primer movimiento político de masas del siglo XX en acceder a la Casa Rosada. Con Yrigoyen aparecen los trabajadores y la “chusma”. Esta es su base social.
            Como conductor intelectual del movimiento Yrigoyen no escribe ni da discursos sino que realiza un aporte al antipositivismo a través de charlas privadas estilo maestro - discípulo. Algunos seguidores lo comparan con Jesús de Galilea. “El peludo” intenta adaptar el krausismo al historicismo nacional de raigambre federal. Este ideario es reconstruido a través de testimonios, su obra y algunos escasos escritos. La construcción intelectual se emparenta en el fondo y en la forma a la antigua producción filosófica del Partido Federal. Tanto el caudillo en su relación con el gaucho, como hacia el interior de las familias se trabaja así, verbalmente. Epistemológicamente se llama a este conjunto de conocimientos como “saber popular” o “verdades populares” y se encuentra enraizado en la cultura de las multitudes. Es el sentido histórico de la UCR encadenado al espíritu del acaecer del pueblo. De otra manera no se puede explicar la gigantesca potencia numérica y sumatoria de apellidos federales que posee la UCR en su etapa fundacional. En tal sentido se conoce en la interpretación histórica que Yrigoyen coincide con el federalismo.  En un diálogo expresa que es necesario “comprender la justicia de la Reparación Nacional por la que el pueblo argentino clama desde hace cincuenta años”. Y tras ligera pausa, como hablando consigo mismo exclamó: “Desde Pavón hasta hoy ha corrido ese tiempo”[11]. ¿“Reparación” (Yrigoyen) es sinónimo a “restauración” (Rosas)? No lo sabemos con estos elementos.
            Asimismo el decreto de Yrigoyen que declara al 12 de octubre como “Día de la Raza”, es una fuente para rastrear la cosmovisión. Decreta que “el descubrimiento de América es el acontecimiento más trascendental que haya realizado la humanidad (…) abrió insospechados horizontes al espíritu (…) Genio hispano intensificado con la visión suprema de Colón, (…) la conquista no tiene término posible de comparación en los anales de todos los pueblos. España volcó sobre el continente enigmático el magnífico valor de sus guerreros, el ardor de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, la labor de sus menestrales, y derramó sus virtudes sobre la inmensa heredad que integra la nación americana. (…) homenaje a España, progenitora de las naciones a las cuales ha dado con la levadura de su sangre y la armonía de su lengua una herencia inmortal[12]/[13].           De esta manera reconoce a la hispanidad, como elemento aglutinante de la unidad continental americana a la cual considera valiosa.
            En 1929 al inaugurarse el servicio telefónico con EEUU en respuesta a Herbert Hoover  afirma que “Sintetizo Sr. Presidente, esta grata conversación, reafirmando mis evangélicos credos de que los  hombres deben ser sagrados para los hombres y los pueblos para los pueblos"[14].
            Y en este punto es donde para comprender rigurosamente el pensamiento de Yrigoyen, debemos recordar nuevamente que su presidencia se enmarca dentro del proceso continental hispanoamericano de reformas universitarias. En las mismas se observa a los trabajadores unidos a los estudiantes. El chispazo de este proceso lo brinda Argentina. Homero Manzi testimonia que: “Fuimos con un grupo de estudiantes universitarios a ver a Yrigoyen, hasta su casa de la calle Brasil, para describirle nuestra angustia ante la reacción que paralizaba los impulsos de la Reforma Universitaria de 1918. Aquella vez sentí que su alma se encendía detrás de los serenos ojos grises y escuché este juicio de labios de Yrigoyen: Yo soñé que la Universidad habría de ser la cuna del alma argentina (…) que esa cultura argentinizada en justicia se convertiría en un ejemplo para las juventudes de América. Pero me he equivocado (…) he visto que lo que nos llega no toma nuestra forma y que corremos el riesgo de esclavizarnos con modelos ajenos (…) que no habrán de servir para profundizar nuestro destino[15]. Entonces indudablemente el presidente intenta plasmar su doctrina en la mediación favorable a los estudiantes. Ello concluye en lo que describe precisamente Estefanía Cuello: “el presidente radical acompañó a las demandas estudiantiles y, por decreto del ejecutivo, se reformaron los estatutos de todas las universidades a fin de garantizar: el co-gobierno universitario y la libertad de cátedra”[16].
            Evidentemente este movimiento se encuentra en armonía con los postulados previos de la GENERACIÓN DEL ´900. La corriente doctrinal que más se desarrolla y gana terreno entre los estudiantes iberoamericanos es ella; empieza a marcar un nuevo lugar desde donde pensar al continente, una nueva concepción de pensamiento antipositivista, y en definitiva un nuevo marco epocal. Prima la reflexión de que los países latinoamericanos deben abandonar los conflictos limítrofes y comenzar a recuperar su historia en común. Los tres intérpretes más granados de la Generación del 900 son José Enrique Rodo, Manuel Baldomero Ugarte y José Vasconcelos.  El faro lumínico de esta Generación se inicia en el Río de la Plata con los dos primeros. La Generación produce un trastrocamiento en la dimensión doctrinal de América. En el plano político infunde un renacimiento del espíritu previo a la Generación del ´80 que entiende que el mapa político del subcontinente no se corresponde con la naturaleza sino que es producto de una división artificial de lo que en esencia es una sola nación. Esta trama escritural de los “Maestros de América” se ensambla con el ideario de los “Libertadores de América” que paradojalmente terminan sus vidas desterrados. Para ella los 20 nuevos países son retazos perdidos de un pueblo cuyo azaroso porvenir se encuentra fundido a la posibilidad del reencuentro.
            Mediante ella surge el arielismo. A tal efecto los autores del ´900 se apropian de La tempestad (1611) de William Shakespeare. Si bien Rubén Darío escribe dos años antes El triunfo de Calibán, es Ariel de Rodó el que se convierte en un Best seller entre los universitarios. De esta manera el margen oriental del Plata irrumpe con “Ariel” (1900) que inspira a las juventudes universitarias que llevan adelante las reformas, “las juventudes de América” como dice Yrigoyen. A tal efecto es menester destacar que “juventud”, “América”, “espíritu”, “alma”, “belleza”, “moral”, “revolución” e “insurrección” son palabras que aparecen a lo largo de Ariel y el “Manifiesto de Córdoba”. “Todos los temas del Manifiesto están presentes en Ariel. La redacción y el tono son a veces casi idénticos; en ambos hay constantes referencias a lo sagrado y la moralidad. Los estudiantes de Córdoba dan existencia real a la juventud abstracta e idealizada que retrata Rodó. Es posible que el libro haya sido interpretado como un modelo a seguir”[17].
            Los primeros dos sustantivos de Ariel son “juventud” y “América”. En él un profesor (Próspero) les enseña a sus alumnos. Utiliza la dicotomía entre Ariel y Calibán. Ariel representa la parte noble del espíritu de la cultura, el sentimiento, la trascendencia y la razón. El idealismo, la mezcla entre la cultura grecorromana y el cristianismo. Calibán es símbolo de materialismo, intrascendencia, ética protestante y utilitarismo. Para el oriental Ariel es el ser, es América Latina. Calibán es el tener, es América anglosajona[18]. A los efectos de la cuestión del cristianismo puede leerse en el “Manifiesto Liminar” que la Federación de Estudiantes no ataca al catolicismo sino a una de sus deformaciones, el “fariseísmo tradicional[19] al cual asocian a una “una pavorosa indigencia de ideales”. Este fenómeno del “fariseísmo” es desarrollado a partir de los años ´30 por Leonardo Castellani quien enseña que “El fariseísmo (…) es la soberbia religiosa: es la corrupción más sutil y peligrosa de la verdad más grande: la verdad de que los valores religiosos son los primeros. Pero en el momento en que nos los adjudicamos, los perdemos; en el momento en que hacemos nuestro lo que es de Dios, deja de ser de nadie, si es que no deviene propiedad del diablo[20]. Por eso el texto universitario exclama “¡Curiosa religión que enseña a menospreciar el honor y deprimir la personalidad! ¡Religión para vencidos o para esclavos!”. Y que este modus operandi de la Universidad mediterránea no se corresponde con los axiomas de una religiosidad popular sino de una “sexta religiosa[21]. De hecho para Rodó “la religiosidad de los –norte- americanos (…) no es más que una fuerza auxiliatoria de la legislación penal, que evacuaría su puesto el día que fuera posible dar a la moral utilitaria la autoridad religiosa que ambicionaba darle Stuart Mil”[22].
            Asimismo el maestro oriental se muestra preocupado por la deslatinización del continente y llama a los jóvenes a unirse para formar una verdadera conciencia nacional continental (no de sus fragmentos sino de su totalidad) que recupere los valores de Ariel que son antepuestos como una tercera posición a la “igualdad en lo mediocre” (marxismo) y la “concepción utilitaria” (positivismo). Por eso Ariel es considerado como un incipiente planteo geopolítico desde el plano de la literatura y los ideales. “Cuando se asentaban las historias “nacionales” de las “patrias chicas”, del Uruguay solo, de Argentina sola, hubo algunos hombres –Rodó el primero- que quisieron elevarse al horizonte unificado de América Latina, la “Magna Patria” de Rodó o la “Patria Grande” al decir de Ugarte. Los intelectuales del 900 reiniciaban así el camino inconcluso de Bolívar. Rodó puso la piedra fundamental”[23].
             En relación a esto con la Generación del ´900 se produce una resurrección del nacionalismo continental. Desde el margen occidental del Rio de la Plata aparece Manuel Ugarte. Escribe el Porvenir de la América española (1910) y realiza una campaña gigantesca por el continente no política-partidaria sino intelectual-universitaria. “Conocido internacionalmente, fue aclamado por años en sus años de lucha por verdaderas multitudes en cada país latinoamericano, pero no vio publicado en vida ningún libro en su propio país. Escribió más de treinta libros con temas que van desde la literatura social hasta la sociología y la política, donde plantea como núcleo la unidad nacional de América Latina. Recién en 1953, a dos años de su muerte, la editorial Indoamericana publicó "El Porvenir de la América Latina", con un estudio preliminar de Jorge Abelardo Ramos (…) No constituye una casualidad que el más grande pintor ecuatoriano, Oswaldo Guamayasin, haya realizado un gran mural en la Universidad de Guayaquil donde Ugarte figura junto a San Martín, Simón Bolívar y Pedro Albizu Campos[24]. De la misma manera que Felipe Varela décadas atrás, invierte todo su patrimonio. Viaja, brinda conferencias con auditorios inmensos por las principales ciudades. Esto tiene lugar entre 1911 y 1913. En un México convulsionado y fraccionado por los avances y retrocesos de la Revolución se complica porque le niegan el alquiler de auditorios por las presiones de EEUU. Pero una movilización de estudiantes permite a Ugarte salir al balcón del hotel y pronunciar una improvisada alocución. Roy Williams destaca en Ugarte “la idea de nacionalismo continental, la idea de que la Argentina era una patria por hacer pero también tenía que ser una patria que se pensase hacia América Latina y en ese sentido (…) piensa que lo que se trataba de constituir era la identidad hispánica por la que habían luchado San Martín y Bolívar (…) Un nacionalismo integrador, entendiendo que (…) había que reconstituir la América española (…) pero también incorporaba a Brasil y había que incorporar el legado lusitano no solo desde las ideas sino también desde una práctica política situada”[25].
            Las ideas fuerza de Ugarte son: “-Como latinoamericano, además de su patria Argentina, Ugarte tiene una Patria constituida por la América española, incluido Brasil, en una sola entidad superior. -La tarea es política. Hay que reconstruir un bloque para una Patria Superior, porque nuestros pequeños Estados eran "imposibilidades históricas". -Plantea por primera vez en términos de acción política las estrategias o caminos de acción política de los Estados de la América Latina, distinguiendo el papel tutelar en el proceso unificador de Argentina y Brasil. -A esta unidad cultural le acecha un peligro, Estados Unidos, país al cual respeta, pero al que le recrimina su actitud imperialista. -Se declara partidario de aplicar una legislación social de avanzada, para regular al Estado. -Propone la armonización de los planes de educación de los países de América Latina, priorizando en ellos los rasgos comunes de nuestra unidad común”[26].
            Muchos de los líderes del movimiento reformista iniciado en 1918 le simpatizan y él mismo interviene llevando su apoyo activo a los estudiantes.
            Finalmente es para destacar que asimismo la noción de raza cósmica surge con la Generación del ´900. Uno de sus últimos exponentes es José Vasconcelos, Ministro de educación de la Revolución mexicana de 1920 a 1924. También es candidato presidencial en 1929, derrotado por fraude electoral. Por ello es denominado por autores como “presidente moral de México”.
            Escribe La Raza Cósmica (1925). El libro se convierte en un best seller. La tesis central del (…) libro es que las distintas razas del mundo tienden a mezclarse cada vez más, hasta formar un nuevo tipo humano, compuesto con la selección de cada uno de los pueblos existentes[27]. Para Vasconcelos, el español se "desnaturaliza" y se integra a la nueva geografía. Reconoce un mestizaje y una fusión positiva del español (Raza blanca) con el indio (Roja) a la que se integran luego la raza negra (africanos) y amarilla (Asiáticos). Esto da la síntesis de una quinta y última raza, la universal y más perfecta. En ese futuro ya nadie pelea por creerse una raza superior o elegida y se convive en paz y justicia social. Escribe que “Acabarán de formar los yanquis el último gran imperio de una sola raza: el imperio final del poderío blanco[28]. Piensa que América Latina es el lugar donde ocurre su conjetura por sus características históricas, geográficas y religiosas. La fe mayoritaria es el cristianismo que plantea el amor al prójimo y la justicia social. Entonces ve a este y el extendido idioma castellano como lugares en donde anclar la unidad de las por ahora fragmentadas provincias iberoamericanas.
            Esta teoría se antepone a la de la selección natural de Darwin propia del positivismo. Por eso Vasconcelos señala que “se operaría en esta forma una selección por el gusto, mucho más eficaz que la brutal selección darwiniana, que sólo es válida, si acaso, para las especies inferiores, pero ya no para el hombre”[29].
            José Muñoz Azpiri (h) explica que “España asimiló, durante siglos, a judíos moros y cristianos en un mestizaje racial que es nuestro origen común y que si fusionó, primero, a los aborígenes y los españoles, sumó luego los pueblos más diversos: negros, judíos, árabes, japoneses, italianos, franceses, alemanes y anglosajones y a los que ahora se suman  los provenientes de Lejano Oriente. Toda Iberoamérica comparte esa mezcla, cuyos componentes varían según las regiones y los momentos históricos, sin que se altere la convivencia étnica, hazaña social y cultural que nos singulariza y que se proyecta hoy como una virtualidad ejemplar (...) El mestizaje racial, la religión católica, la lengua castellana (…) constituyen, pues, los factores de unidad de Iberoamérica: pero tienen una condición: son esenciales, es decir, que no pueden desaparecer con los tiempos, pues están intrínsecamente unidos a los que es la personalidad de nuestros pueblos. El carácter mestizo de la constitución étnica persiste, al igual que la fe religiosa; seguimos hablando en castellano – o en la lengua hermana de Portugal –… Podemos ignorarlos, renegar de ellos y hasta repudiarlos, descalificando sus valores, pero jamás podremos anular su realidad, ya que se refieren a la esencia de nuestras sociedades[30].
            El Palacio de la Educación en México realizado antes de La raza cósmica, posee alegorías arquitectónicas de las cuatro razas en los cuatro ángulos del patio, labradas a pedido de Vasconcelos; y en el centro “un monumento que en alguna forma simbolizara la ley de los tres estados (…) Todo para indicar que, (…) llegaremos en América, antes que en parte alguna del globo, a la creación de una raza hecha con el tesoro de todas las anteriores”[31].
            La frase: "Por mi raza hablará el espíritu" aparece en los distintivos de varias universidades americanas. “Mi raza”: por la raza cósmica. “Hablará”: por el idioma español que une a Hispanoamérica. “Espíritu”: por la noción de raza que no es biológica sino espiritual y por el axioma de Rodó que integra espíritu y materia.
            Coincidimos con Miguel Barrios en que “la gran herencia vasconceliana constituye cuatro dimensiones profundas: - Una actitud de rechazo a la imposición de un pensamiento ajeno, constituyendo una especie de anti imperialismo cultural. - La insistencia de una actitud de búsqueda de nuestra identidad. - La revalorización de lo que somos. - Una serie de intuiciones muy brillante acerca de ser latinoamericano, a la que denomina "La Raza Cósmica"”[32].
            Casi sin solución de continuidad temporal el APRISMO del peruano Víctor Raúl Haya de la Torre, retoma este axioma. Estamos hablando de una de las primeras expresiones política de masas en la cual se encarna el pensamiento de unidad continental. A su vez el joven Haya encabeza el proceso de reforma universitaria peruana que cita a la yrigoyenista y se cartea con los radicales personalistas. Es discípulo de Vasconcelos durante su exilio en México en tiempos en que este es Secretario de educación de la Revolución. A su regreso, besa la tierra peruana, se presenta a las elecciones que pierde con fraude y se declara “presidente moral”. Es conocido como “el Ariel encarnado” entre los universitarios; así lo presenta alguna vez Julio Antonio Mella. Además califica a la Generación del ´900 como  brillante[33]. Escribe Por la emancipación de América Latina (1927) y El Antiimperialismo y El APRA (1928).
            Haya de la Torre expone por ejemplo que “América latina debe constituir una Federación de Estados. Este, es el único camino hacia la victoria sobre el imperialismo y el objetivo político del APRA como Partido Revolucionario[34]. También que “la unión política de América latina (…) conformaría un vasto país de ocho millones de millas cuadradas y, más o menos, noventa millones de habitantes[35]; y reconoce que “nuestro Partido proviene del gran movimiento cultural de las Universidades Populares, fundadas aquí en 1921, que fueron resultante social de la continental Reforma Universitaria iniciada en 1918 –por la argentina- (...) Allí se gestó nuestro prístino ideario político que señala a los pueblos continentales los postulados básicos de toda renovación en cualquiera de ellos, a fin de intentar la Unión Continental latino o indoamericana como garantía y barrera contra cualquier imperialismo”. A los efectos de la reunificación indo-hispano-americana, funda en 1924 la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), un partido político con sede en las principales ciudades del continente. En este punto se muestra influenciado por Ugarte, escribe: “Ugarte (…) acertó en una proposición cuya lógica es paladina: a saber que la expansión de Estados Unidos ha devenido como inevitable consecuencia de su poderío, y este es una resultante de su vasta y concertada unidad continental. Si los cuarenta y ocho estados norteamericanos estuviesen divididos en igual número de “patrias” independientes, “soberanas”, rivales unas de las otras — con sus respectivos utilitarismos politiqueros y sus agitadores jingoístas— no serían sino lo que son los débiles Estados indoamericanos: débiles porque están desunidos”[36].
            En la disputa por el poder ideológico el APRA debe enfrentarse al “fundamentalismo indigenista”. La Unión Soviética “ordenaba a los militantes comunistas peruanos luchar por la instauración de una república quechua y una república aymara totalmente independientes, lo que equivalía a proponer la fragmentación territorial de Perú en tres Estados.   (…) A los pocos días de fallecido Mariátegui el 16 de abril de 1930, llegó a Lima, (…) una extensa comunicación de la Internacional Comunista en la que se ampliaba la discusión (…) Decía: Un paso habéis dado liquidando las débiles organizaciones del APRA en Perú y en el extranjero (pero) crear un partido socialista que tendría como base más amplia que el Partido Comunista (propuesta hecha por José Carlos Mariátegui) es, en el fondo, volver por un rodeo y bajo otra etiqueta al aprismo, a un partido de varias clases (…) a un Kuomintang más peligroso que el APRA (…) La primera tarea de vuestro grupo es, pues, formar un partido comunista liquidando la ideología del APRA” (…) Al nacionalismo continental propuesto por el aprismo, la Internacional Comunista oponía el nacionalismo étnico indígena. A la unificación de la nación indoamericana propuesta por el aprismo, (…) oponía –bajo la aparente defensa de las masas indígenas explotadas- la fragmentación territorial de los Estados ya existentes para dar lugar a una veintena más de nuevas pequeñas repúblicas”[37]. Para contrarrestar esto, Haya de la Torre escribe “El problema del indio” donde expresa que la dificultad no es étnica como sostiene el positivismo y el PC sino social: la explotación. Advierte que “nuestro indigenismo no es el simplista sentimental concepto racial que ante la estúpida afirmación burguesa de la inferioridad de razas, opone en un amargo grito de revancha la afirmación contraria[38]. Como solución al título del ensayo propone la reivindicación no sólo material sino también espiritual del indígena explotado y retoma los postulados de su maestro Vasconcelos en cuanto a la noción espiritual de raza.        
            Cómo resumen el aprismo tiene “dos rasgos fundamentales, según Haya de la Torre, eran, por un lado, la tentativa de romper con el “colonialismo mental” de Europa y por el otro, el de constituir un frente único de trabajadores “intelectuales y manuales” para luchar por la confederación “indoamericana”, la justicia económica y la libertad”[39].

a modo de conclusión
            Sintetizando nuestra sucinta exposición y sin pretensión de dejar santificadas conclusiones definitivas que exceden la naturaleza del artículo, por lo expuesto podemos ensayar lo siguiente.
            1) Indudablemente en lo geopolítico la Reforma Universitaria no es un fenómeno argentino sino continental indo-hispano-americano.
            2) El ideario intelectual de la Reforma Universitaria se edifica a partir del surgimiento de un encadenamiento de cosmovisiones alternativas al positivismo entre las que se produce una alianza sobrentendida, congregada por el positivismo, su adversario axiomático en común. Ellas están constituidas por el liberalismo político que surge dentro de la propia Generación del ´80, el comunismo, el anarquismo, el krausismo, las arraigadas ideas federales presentes en la UCR fundacional y la Generación del ´900. Cada corriente realiza su aporte desde algún ángulo y nos es imposible desplegarlas todas aquí.
            3) Evidentemente la más desarrollada y difundida en Iberoamérica por aquellos años es la Generación del ´900.  
            4) La iconografía de la Generación del ´900 se encuentra construida verisímilmente a partir de sus tres intérpretes más granados: Rodó con Ariel, Ugarte con El porvenir de la América Española y Vasconcelos con La raza cósmica.
            5) Desde nuestra perspectiva el más destacado estudiante reformista indoamericano es Haya de la Torre por dos motivos: su formidable obra escritural y política. De ello emana el sobrenombre de “Ariel encarnado” con justicia.


* Abogado, Doctorando en Derecho, Docente de Derecho Político, Historia Constitucional Argentina e Historia Constitucional Latinoamericana de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, Presidente del Instituto de Derecho Público y Ciencia Política y Vicepresidente (m. c.) del Instituto de Derecho Político del Colegio de Abogados de Rosario.
[1] Gullo, Marcelo, “Haya de la Torre y el aprismo como prolegómenos de Perón y el peronismo”, Paiaguás vol. 01, n°2, Julio de 2015, ISSN: 2446-9556.
[2] Arlotti, Raúl, “El Manifiesto Liminar del 21 de junio de 1918: Texto Clave del Movimiento Reformista”, en Ortiz, Tulio – Scotti, Luciana (coord.), La reforma universitaria de 1918 y sus antecedentes: visión desde la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, 1a ed., Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Departamento de Publicaciones de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, 2018, p. 47 y48.
[3] Federación Universitaria de Córdoba, “Manifiesto Liminar de la Federación Universitaria de Córdoba de la Reforma Universitaria”, 21 de Junio de 1918”, Facultad de Derecho de la Universidad de la República de Uruguay, https://wold.fder.edu.uy/archivo/documentos/manifesto-reforma-universitaria.pdf.
[4] Portantiero, Juan Carlos, Estudiantes y política en América Latina. El proceso de Reforma Universitaria (1918-1938), México, Siglo XXI, 1987, p. 58.
[5] Rojas Jiménez, citado por Alegría Fernando, Obra Narrativa Selecta, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 2002, p. 218.
[6] Mitre, Bartolomé, citado por Pigna, Felipe, “La Guerra de la Triple Alianza”, El Historiador, https://www.elhistoriador.com.ar/la-guerra-de-la-triple-alianza/#_ftn6.
[7] Pigna, Felipe, “Roque Sáenz Peña”, El Historiador, https://www.elhistoriador.com.ar/roque-saenz-pena/
[8] Anchorena, Tomás, citado por Lorenzo, Celso, Manual de Historia Constitucional Argentina, Rosario, Juris, 1994,  Tomo 1, p. 256.
[9] Sáenz Peña, Roque, citado por Pigna, Felipe, “Roque Sáenz Peña: “Quiera el pueblo votar””, El Historiador, https://www.elhistoriador.com.ar/roque-saenz-pena-quiera-el-pueblo-votar/
[11] Yrigoyen, Hipólito, citado por Galasso, Norberto, La larga lucha de los argentinos. Y cómo la cuentan las diversas corrientes historiográficas, 1ra. Ed., Buenos Aires, Colihue, 2006, p. 135, negritas nuestras.
[12] Yrigoyen, Juan H., “El decreto de Hipólito Yrigoyen”,  El Litoral, http://www.ellitoral.com.ar/96403., negritas y subrayado nuestros.
[13] Consecuentemente cuando el 1 de agosto de 1929 se concreta la toma del mercado de los combustibles líquidos y el Gral. Mosconi, la mano derecha de Yrigoyen en YPF, afirma que: “El 1º de agosto de 1929, fecha en que nuestro país rompe los “trusts” petrolíferos que hasta entonces impusieron sus exigencias y da a la América Latina el ejemplo y el impulso inicial del movimiento que se ha transmitido a algunos países hermanos, México, Colombia y Uruguay, entre ellos y que se propagará irremisiblemente a los demás pueblos de nuestra raza, hasta el establecimiento de la independencia integral de Sud América” (MOSCONI, Enrique, citado por UCR Capital, “YPF, de ayer a hoy. El legado de Hipólito Yrigoyen”, http://www.ucrcapital.org.ar/views/6379/ypf-de-ayer-a-hoy-el-legado-de-hipolito-yrigoyen,  negritas nuestras).
[14] Galasso, Norberto, La larga lucha de los argentinos. Y cómo la cuentan las diversas corrientes historiográficas, 1ra. Ed., Buenos Aires, Colihue, 2006, p. 142.
[15] Manzi, Homero, citado por Galasso, Norberto, La larga lucha de los argentinos. Y cómo la cuentan las diversas corrientes historiográficas, 1ra. Ed., Buenos Aires, Colihue, 2006, p.144, negritas nuestras.
[16] Cuello, Estefanía P., “La Reforma universitaria y la política universitaria del primer peronismo en la Facultad de Derecho de la UBA”, en Ortiz, Tulio – Scotti, Luciana (coord.), La reforma universitaria de 1918 y sus antecedentes: visión desde la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, 1a ed., Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Departamento de Publicaciones de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, 2018, p. 85.
[17] Arlotti, Raúl, “El Manifiesto Liminar del 21 de junio de 1918: Texto Clave del Movimiento Reformista”, en Ortiz, Tulio – Scotti, Luciana (coord.), La reforma universitaria de 1918 y sus antecedentes: visión desde la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, 1a ed., Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Departamento de Publicaciones de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, 2018, p. 55.
[18] Rodó, José E., Ariel, Montevideo, Biblioteca Virtual Universal, 1900, http://biblioteca.org.ar/libros/70738.pdf, Cap. 6.
[19] Federación Universitaria de Córdoba, “Manifiesto Liminar de la Federación Universitaria de Córdoba de la Reforma Universitaria”, 21 de Junio de 1918”, Facultad de Derecho de la Universidad de la República de Uruguay, https://wold.fder.edu.uy/archivo/documentos/manifesto-reforma-universitaria.pdf.
[20] Castellani, Leonardo, Cristo y los fariseos, Mendoza, Ediciones Jauja, 1999, p. 12.
[21] Federación Universitaria de Córdoba, “Manifiesto Liminar de la Federación Universitaria de Córdoba de la Reforma Universitaria”, 21 de Junio de 1918”, Facultad de Derecho de la Universidad de la República de Uruguay, https://wold.fder.edu.uy/archivo/documentos/manifesto-reforma-universitaria.pdf.
[22] Rodó, José E., Ariel, Montevideo, Biblioteca Virtual Universal, 1900, http://biblioteca.org.ar/libros/70738.pdf, Cap. 6.
[23] Methol Ferré, Alberto, “Del Arielismo al Mercosur”, en Zea, Leopoldo – Taboada (comp.), Arielismo y Globalización, México, Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 2002.
[24] Barrios, Miguel, “Manuel Ugarte, un precursor de la Patria Grande”, Tiempo Argentino, https://www.tiempoar.com.ar/nota/manuel-ugarte-un-precursor-de-la-patria-grande
[25] Williams, Roy C., “Clase 6: "Scalabrini Ortiz, Marechal y Astrada: Mito, literatura y política en la axiomática del peronismo clásico", Cátedra Libre Juan Domingo Perón de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UNR,  https://www.facebook.com/catedralibrejuandomingoperon/videos/1239413459491222/
[26] Barrios, Miguel, “Manuel Ugarte, un precursor de la Patria Grande”, Tiempo Argentino, https://www.tiempoar.com.ar/nota/manuel-ugarte-un-precursor-de-la-patria-grande
[27] Vasconcelos, José, La raza cósmica. Misión de la raza iberoamericana, Buenos Aires, 1948, www.ingenieria.unam.mx%2Fdcsyhfi%2Fmaterial_didactico%2FLiteratura_Hispanoamericana_Contemporanea%2FAutores_V%2FVASCONCELOS%2FRA.pdf, p. 1.
[28] Vasconcelos, José, La raza cósmica. Misión de la raza iberoamericana, Buenos Aires, 1948, www.ingenieria.unam.mx%2Fdcsyhfi%2Fmaterial_didactico%2FLiteratura_Hispanoamericana_Contemporanea%2FAutores_V%2FVASCONCELOS%2FRA.pdf, p. 15.
[29] Vasconcelos, José, La raza cósmica. Misión de la raza iberoamericana, Buenos Aires, 1948, www.ingenieria.unam.mx%2Fdcsyhfi%2Fmaterial_didactico%2FLiteratura_Hispanoamericana_Contemporanea%2FAutores_V%2FVASCONCELOS%2FRA.pdf, p. 24.
[30] Muñoz Azpiri, José L. (h), “Hispanoamérica ante un nuevo 12 de Octubre”, Una mirada austral, http://unamiradaaustral.com.ar/hispanoamerica-ante-nuevo-12-octubre/.   
[31] Vasconcelos, José, La raza cósmica. Misión de la raza iberoamericana, Buenos Aires, 1948, www.ingenieria.unam.mx%2Fdcsyhfi%2Fmaterial_didactico%2FLiteratura_Hispanoamericana_Contemporanea%2FAutores_V%2FVASCONCELOS%2FRA.pdf, p. 30 y 31.
[32] Barrios, Miguel, “José Vasconcelos: el filósofo político de la liberación de la Patria Grande”, Geopolítica.ru, https://www.geopolitica.ru/es/article/jose-vasconcelos-el-filosofo-politico-de-la-liberacion-de-la-patria-grande
[33] Haya de la Torre, 30 años de aprismo, Lima, Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2010, p. 108.
[34] Haya De La Torre, Víctor R., citado por Gullo, Marcelo, “Haya de la Torre y el aprismo como prolegómenos de Perón y el peronismo”, Paiaguás vol. 01, n°2, Julio de 2015, ISSN: 2446-9556, p. 33.
[35] Haya De La Torre, Víctor R., citado por Gullo, Marcelo, “Haya de la Torre y el aprismo como prolegómenos de Perón y el peronismo”, Paiaguás vol. 01, n°2, Julio de 2015, ISSN: 2446-9556, p. 33.
[36] Haya de la Torre, 30 años de aprismo, Lima, Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2010, p. 111.
[37] Gullo, Marcelo, Relaciones internacionales: una teoría crítica desde la periferia sudamericana, 1º ed., Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Biblos, 2018, p. 224 y 225.
[38] Haya de la Torre, Víctor R., “El problema del Indio”, 1927, https://es.scribd.com/doc/16729046/Haya-de-la-Torre-El-problema-del-Indio.
[39] Ramos, Jorge Abelardo, Historia de la nación latinoamericana, Buenos Aires, Continente, 2012 p. 313.